Camila Agustina Vecchiarello (26) falleció entre la noche del sábado 12 y la madrugada del domingo 13 tras recibir al menos nueve puñaladas. Por el femicidio fue detenido su novio, Carlos Riveros (25), quien este miércoles declaró ante la Justicia. Un video captado en la sede judicial muestra cuando el imputado ofreció su versión de los hechos, alegando que las heridas fueron autoinfligidas por la víctima cuando “se puso loca”.

Durante su declaración ante un juez de Garantías de San Juan, Riveros intentó desligarse del crimen y afirmó que, tras una discusión motivada porque él quería regresar a Salta, su provincia natal, Camila reaccionó violentamente y se causó las heridas con un cuchillo. “Le dije que me iba, que lo sentía, que no me iba si ella quería que sigamos juntos”, declaró. Añadió que, tras escuchar esto, la joven “agarró el cuchillo y se metió un puñalazo”. Luego explicó que ella salió corriendo por el pasillo, se resbaló y “el mismo cuchillo se lo metió acá”, señalando otra parte del cuello.
En un relato confuso y extenso, Riveros, quien también aspiraba a ser gendarme, sostuvo que Camila “se resbaló con la sangre y se incrustó un segundo cuchillo al caer”. Aseguró que ella “se puso, así, loca” y supuestamente continuó autolesionándose.
Al verla muerta, Riveros afirmó que pensó en suicidarse: “Cuando yo vi eso, lo único que quedaba era suicidarme, porque no sabía qué hacer con la culpa”. Sin embargo, el fiscal a cargo, Adolfo Díaz, desmintió esta versión y señaló que las únicas autolesiones en la escena correspondían a cortes leves que el imputado se provocó para simular una escena falsa.
La Fiscalía presentó como prueba una carta manuscrita por Riveros, hallada en el departamento horas después del crimen, en la que decía: “Esta vez no pude… me ganó la depresión… me parte el alma lo que voy a hacer”. Además, según el informe preliminar de la autopsia, la víctima estaba embarazada, dato que agrega gravedad al caso mientras los investigadores intentan determinar el tiempo exacto de gestación. Durante la audiencia, el acusado negó conocer el embarazo de su pareja.
Tras la audiencia, Riveros fue imputado formalmente por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, es decir, femicidio.
Según fuentes vinculadas a la investigación, la relación entre ambos estaba marcada por aislamiento, celos y conflictos derivados de la convivencia. Camila había llegado desde Rosario a Barreal, en el departamento sanjuanino de Calingasta, para formarse como gendarme, y allí conoció al salteño Riveros.
A pesar de no contar con empleo ni ingresos propios y depender económicamente de ella, la pareja decidió casarse de forma exprés apenas 20 días antes del femicidio. Con el tiempo, Riveros se instaló en el departamento que ella alquilaba en la calle Cordillera de Ansilta, generando preocupación entre conocidos por sus constantes sospechas y actitudes de control.
En medio de la indignación y el dolor, la familia de la víctima reveló que Camila había denunciado previamente a Riveros por violencia de género. El acusado permanece alojado en la División Delitos de la Central de Policía de San Juan.
Los familiares, además de exigir justicia para que la muerte de Camila no quede impune, pidieron que el cuerpo sea trasladado en avión a Rosario una vez concluidas las actuaciones judiciales, debido al estado de salud de la madre de la víctima.
Mientras esperan respuestas, el padre y uno de los hermanos de Camila viajaron este lunes a San Juan para asistir al proceso judicial y participar en las movilizaciones convocadas en Calingasta, reclamando el pronto esclarecimiento del crimen.
FM IDENI SITIO OFICIAL